La normativa mercantil prevé diversas tipologías de sociedad mercantil. No obstante lo anterior, la Sociedad de Responsabilidad Limitada y la Sociedad Anónima se presentan por antonomasia como las más conocidas y utilizadas en la práctica.

Pese a que son muchas las personas que erróneamente creen que las SL son simplemente una SA en tamaño reducido, la realidad es que existen notorias diferencias entre ambas siendo una de las diferencias más significativas entre éstas el carácter cerrado que ostentan las SL en las restricción de la transmisibilidad frente al carácter abierto que rige la SA dado que la Ley establece que las SA cotizadas no pueden tener cláusulas estatutarias que limiten la transmisión de las acciones y las SA no cotizadas en ningún caso podrán tener cláusulas estatutarias que hagan prácticamente intransmisibles las acciones.

Centrando el presente artículo en la transmisión de las participaciones sociales de las SL cabe en primer lugar señalar que no existe en el ordenamiento jurídico ningún contrato que obligue a una unión ad eternum o de por vida.

En la Ley de Sociedades de Capital (LSC de ahora en adelante), en los artículos 107 y siguientes, se establece de modo exhaustivo el procedimiento a seguir para poder transmitir las participaciones sociales de una compañía no cotizada.

Ahora bien pueden surgir muchas preguntas al respecto ¿La transmisión de participaciones es libre? ¿Debe respetarse alguna regla? ¿A qué personas pueden transmitirse las participaciones? ¿Cómo se realiza el traspaso?

A fin de determinar las reglas a seguir para la transmisión hay que analizar si se ha previsto un régimen específico en los Estatutos Sociales de la compañía, dado que la ley permite a los socios determinar que la transmisión de participaciones se realice bajo el cumplimiento de ciertos requisitos y/o limitaciones.

Dado que no existe previsión legal que obligue a que los estatutos sociales recojan dicho régimen, se establece que en defecto de este, deberá aplicarse el sistema regulado en la Ley de Sociedades de Capital.

El sistema previsto en la LSC es un tanto farragoso por lo que intentaremos destacar de forma clara y concisa cuales son aquellos aspectos claves que un socio debe tener en cuenta para transmitir sus participaciones:

1. La transmisión realizada a favor de socios, del cónyuge, ascendientes o descendientes del socio y sociedades pertenecientes al mismo grupo empresarial será libre, es decir, no será necesario contar con el consentimiento expreso del resto de miembros de la sociedad.

2. No obstante lo anterior la transmisión realizada a favor de personas ajenas a la sociedad es limitado y deberá respetar un procedimiento específico:

  • Deberá comunicarse por escrito al administrador la intención de transmitir las participaciones a un tercero, así como informarle de las particularidades de la venta (número de participaciones, identidad del adquiriente y precio convenido).
  • La transmisión debe ser consentida por la sociedad reunida en Junta General, por lo que será necesario una mayoría simple de los votos.


Ahora bien ¿Es posible que la sociedad se niegue a la transmisión pretendida a favor de un tercero?

Si, sería posible atendiendo a que el resto de socios podrían ejercitar su derecho de adquisición preferente.

Asimismo, ¿Qué sucede si ningún socio está interesado en adquirir las participaciones? Ante tal situación y una vez transcurrido el plazo de tres meses desde la comunicación inicial, se podrán transmitir las participaciones según las condiciones pactadas.

3. Por último, destacar que la transmisión no debe ser inscrita en el Registro Mercantil, pero sí en el Libro Registro de Socios.

Finalizado dicho procedimiento, el propietario originario se verá desvinculado de la sociedad, de forma total o parcial, según si ha transmitido la totalidad de las participaciones o sólo parte de ellas. ¿Y qué sucede respecto al nuevo adquiriente? La respuesta es bien sencilla, el nuevo socio se subrogará en la posición del transmitente, pudiendo ejercitar todos aquellos derechos que le son inherentes a su nueva condición de socio.

En conclusión, la transmisión de participaciones sociales se configura como un modo de desvinculación con la sociedad por parte del socio que desea transmitirlas. Si bien la transmisión puede darse por actos mortis causa del titular, ésta también podrá realizarse por actos inter vivos, respetando los requisitos y condiciones impuestas en los Estatutos Sociales o bien subsidiariamente, según lo dispuesto en la Ley de Sociedades de Capital, debiendo respetar ciertas formalidades de comunicación y plazos, así como el derecho de adquisición preferente del resto de socios.

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