La sucesión, del latín “Successio” es la acción y efecto de suceder, es decir, ocupar el lugar de alguien, hecho que se produce con la muerte y extinción de la personalidad del causante. Ésta puede ser de tres clases; contractual, testamentaria o intestada, siendo ésta última el tema de análisis del presente artículo.

La sucesión intestada, también conocida como sucesión legal o legítima, es aquella que se difiere por ley, es decir, no depende de la expresa voluntad del fallecido. Dicho tipo de sucesión únicamente tiene lugar cuando una persona fallece sin nombrar heredero o, pese haberlo nombrado, éste no llega a serlo, por lo que únicamente tendrá lugar de forma subsidiaria al resto de sucesiones; es decir de la contractual o la testamentaria.

De forma previa a entrar en el fondo del asunto, cabe precisar que la sucesión intestada en Cataluña tiene un trato jurídico diferente del denominado régimen común pues la normativa aplicable al efecto se encuentra regulada en Libro IV del Codi Civil de Catalunya (artículos 441 y siguientes), sin perjuicio de las disposiciones de derecho común que resulten de aplicación subsidiaria.

Ante tal tesitura, pueden surgir diversas cuestiones ¿Qué hacer ante la muerte de una persona que fallece sin otorgar testamento? ¿A quién cabe acudir? ¿Quién puede suceder? ¿Tiene algún derecho sucesorio el cónyuge del fallecido?

Cuando una persona fallece sin haber otorgado testamento, aquella persona que se encuentre interesada -descendientes, ascendientes, cónyuge o pareja de hecho o parientes colaterales- en que se produzca la declaración de herederos y por consiguiente, tenga lugar la repartición de los bienes y derechos –y obligaciones- que conforman el patrimonio del causante, deberá acudir ante un notario para que tenga lugar la declaración de herederos abintestato, debiendo de aportar una serie de documentos para poder realizar el trámite, que, en síntesis son los siguientes:

– Certificado de defunción del causante.
– Certificado de empadronamiento del causante a fin de verificar en qué lugar radicaba su último domicilio.
– Certificado del Registro General de Última Voluntad que verifique que no existía ningún testamento. Cabe precisar que tal certificado únicamente podrá solicitarse una vez que haya transcurrido el plazo de 15 días desde la muerte del causante.
– Certificado de nacimiento de los hijos del fallecido o de los padres o de los parientes en línea colateral.
– Certificado de defunción de los hijos que hubiesen muerto y de nacimiento de los hijos de estos últimos (pues estos tienen derechos sucesorios por representación).
– Certificado de matrimonio del fallecido

Asimismo, junto a la persona o personas que insten la declaración de herederos abintestato, deberán acudir a la notaría dos testigos, mayores de edad, que puedan verificar que los datos que se señalan son verídicos.

Una vez otorgada la escritura, el notario deberá procurar dar audiencia a cualquier interesado, así como constatar la exactitud de los datos aportados.

Si no pudiese localizar a las personas que considera interesadas por los datos que obran en su poder, el notario tiene la obligación de recabar auxilio judicial y en última instancia, dar publicidad al expediente mediante publicación en el BOE, para que cualquier interesado pueda presentar alegaciones, o en su caso oponerse.

Transcurrido el plazo de 20 días desde el otorgamiento inicial sin que se hubieran presentado alegaciones al respecto, el notario declarará qué parientes del causante son los herederos abintestado, expresando su identidad y los derechos sucesorios que le corresponden, consignándolo en una nueva acta de notoriedad, junto a la reserva del derecho a poder acudir a los Tribunales en defensa de los derechos sucesorios que se consideren que no han sido reconocidos.

Realizados dichos actos, se procederá a la correspondiente repartición del haber hereditario.

Ahora bien, ¿Quién tiene derecho a suceder en el supuesto de la sucesión intestada?

Para suceder de forma legal, la ley ha establecido un orden y dentro de este orden, una serie de grados para poder ser llamado a suceder, basado en la relación de parentesco o relación conyugal que los herederos guarden con el causante. El orden para suceder es sucesivo y excluyente entre sí:

– Primer orden: En primer lugar tendrán derecho a suceder los hijos del causante y en su defecto, los nietos del causante, quien entrarán a suceder por derecho de representación.

– Segundo orden: El cónyuge viudo o el conviviente de la pareja estable tiene derechos sucesorios en la legislación catalana siendo estos el usufructo universal del haber hereditario.

– Tercer orden: En defecto de los anteriores, los ascendientes más próximos al causante tienen derecho a suceder.

– Cuarto orden: Son llamados a suceder los parientes del causante hasta el cuarto grado en línea colateral y, en defecto de estos, será llamada a suceder la Generalitat de Catalunya.

En definitiva, la sucesión intestada únicamente tendrá lugar de forma subsidiaria al resto de sucesiones, siendo necesario que aquellas personas interesadas en la sucesión acudan ante notario e insten una petición inicial de declaración de herederos abintestato y se determinen los derechos sucesorios de los causahabientes, los cuales estarán determinados en función del grado de parentesco, atendiendo al orden establecido legalmente al efecto.

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