El Texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital regula las figuras jurídicas de la separación y exclusión del socio, ambas con una misma finalidad: la desvinculación y rotura de todo nexo existente entre el socio y la sociedad.

Pese a la estrecha vinculación entre ambas figuras centraremos nuestro artículo en la figura de la separación del socio y cuanto éste está facultado para promoverla.

Si bien es cierto que el derecho de separación de la sociedad es un derecho inherente a la condición de socio, las opciones legales para su efectivo ejercicio son tasadas por ley, es decir, únicamente pueden ejercitarse por las causas o motivos que disponga la legislación, todo ello sin perjuicio de que los propios estatutos de la compañía dispongan otras causas no contempladas en la Ley.


Centrándonos pues en las causas legales, las mismas se recogen el artículo 346 y 348 bis del citado cuerpo legal, que señalan que el socio que hubiese votado en contra de los siguientes acuerdos o bien, el socio sin derecho a voto, podrá ejercer su derecho a separación de la sociedad:

  • Sustitución o modificación sustancial del objeto social que conforma la sociedad
  • Prórroga de la duración de la sociedad.
  • Reactivación de la sociedad.
  • Creación, modificación o extinción anticipada de la obligación de realizar prestaciones accesorias, salvo que los estatutos prevean esta posibilidad.
  • Modificación del régimen de transmisión de participaciones sociales, únicamente en las Sociedad de Responsabilidad Limitada.
  • Negativa de la Junta General a distribuir los dividendos que resultan legalmente repartibles a partir del quinto ejercicio a contar desde la inscripción en el Registro Mercantil.

Pese a ser un derecho innato a la condición de socio, su ejercicio no es libre, sino que deberá ejercitarse en el plazo de un mes a contar desde la publicación del acuerdo o desde la recepción de la comunicación.

Asimismo, los acuerdos que hayan dado lugar al derecho de separación deberán ser publicados en el Boletín Oficial del Registro Mercantil.

Si bien el legislador ha previsto unas causas tasadas legalmente para accionar el derecho de separación de los socios a su vez ha otorgado una libertad de pactos para que pueden incluirse nuevas causas para ejercitar tal derecho, posibilitando que en los estatutos sociales se prevean distintos motivos a los legalmente tasados pero fijando una serie de garantías mínimas en cuanto al procedimiento a seguir.

Entre tales garantías cabe destacar que el socio que desee ejercitar su derecho de separación deberá acreditar la existencia de la causa que ha dado lugar a ello dentro del tiempo establecido al efecto y respetar el procedimiento establecido estatutariamente.

Cabe señalar que la incorporación, modificación o supresión de las causas de separación de los socios con la compañía que se establezca en los estatutos sociales exigirá el consentimiento unánime de todos los socios, y deberá figurar en escritura pública o bien de forma expresa en el acta de la Junta General.

Si bien es cierto que para las sociedades de carácter familiar la libertad de pacto se configura aparentemente fácil, por el contrario para las sociedades integradas por un número de socios más elevado las ventajas proporcionadas con la última reforma de la Ley de Sociedades de Capital parecen ser escasas debido a su dificultad para su aplicación.

En definitiva, el derecho de separación de un socio se presenta como la opción de rescindir por parte de éste los vínculos existentes con la sociedad de forma totalmente voluntaria, y podrá ser accionado únicamente cuando se den alguna de las causas legal o estatutariamente previstas exigiéndose para ésta última el acuerdo unánime de todos los socios.

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