Tras la ruptura de un matrimonio o de una pareja con hijos menores existe la posibilidad de atribuir a ambos progenitores la custodia, en lugar de otorgarla únicamente a uno de ellos. Este tipo de régimen de guarda y custodia permitirá que el hijo pueda disfrutar de la más frecuente y equitativa comunicación con ambos progenitores, con las mismas condiciones y derechos, manteniendo las relaciones afectivas tanto con el padre como con la madre.

Se acuerda la custodia compartida cuando así lo convengan los padres o cuando el juez considere que es la mejor manera para proteger el interés del menor, siempre que los progenitores estén capacitados para establecer una relación viable entre ellos y colaborar en el objetivo de ofrecer a los hijos un ambiente de convivencia adecuado.

Este tipo de custodia ha ido ganando importancia en los últimos años debido a que los expertos consideran que es la más beneficiosa para el interés del menor y su correcto desarrollo, pasando de ser una medida excepcional a una normal e incluso deseable, ya que permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, incluso en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible, tal como es expresado por reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo

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