En la actualidad, el uso de las nuevas tecnologías genera nuevos tipos de medios probatorios que hasta hace poco resultaban extraños en el marco de un proceso judicial. En consecuencia, cada vez es más habitual presentar pruebas extraídas de aplicaciones de mensajería instantánea o redes sociales, como podrían ser las populares “Whattsapp”, “Twitter” o “Facebook”.

Desde el punto de vista legal, el artículo 299.2 de la vigente Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil ya prevé la aceptación de los medios de prueba electrónicos, estableciendo que, “también se admitirán, conforme a lo dispuesto en esta Ley, los medios de reproducción de la palabra, el sonido y la imagen, así como los instrumentos que permiten archivar y conocer o reproducir palabras, datos, cifras y operaciones matemáticas llevadas a cabo con fines contables o de otra clase, relevantes para el proceso.”

Igualmente, el artículo 299.3 del citado cuerpo legal permite admitir como prueba cualquier otro medio no expresamente previsto, siempre y cuando del mismo pudiera obtenerse la certeza sobre hechos relevantes.

En consecuencia, los archivos de texto, audio, fotografía o video contenidos en la aplicaciones como las mencionadas al principio son perfectamente válidos como prueba en un proceso judicial.

¿QUÉ DEBO TENER EN CUENTA PARA QUE SE ADMITA EL CONTENIDO DE, POR EJEMPLO, UN MENSAJE DE “WHATSAPP” COMO MEDIO DE PRUEBA?

Como cualquier otro medio probatorio, la aportación de mensajes o datos de “Whatsapp” está sometido a unos límites y requisitos a efectos de poder ser admitido como medio probatorio.

En primer lugar, y debido a que se puede utilizar la referida aplicación de forma fraudulenta y generar la apariencia de un dato inexistente, resulta necesario demostrar la autenticidad e integridad del mensaje de “Whatsapp”, pues las vulnerabilidades del sistema son numerosas.

Por un lado, la aplicación no conserva la información transmitida en un servidor externo (lo cual sería ideal a efectos de probar su autenticidad), sino que tales datos únicamente son conservados en los dispositivos móviles de quienes hayan intervenido como emisor y receptor.

De otro lado, y a causa de lo anterior, los comunicantes pueden editar o eliminar total o parcialmente el contenido de una conversación sin dejar rastro alguno.

Es por ello que, con el fin de evitar que este novedoso medio probatorio sea inadmitido por el Juzgado, se recomienda aportar no sólo el dispositivo móvil sino también la transcripción de los controvertidos mensajes en formato papel. Ello permitirá al Secretario Judicial cotejar su contenido y dar fe de que dicho documento es fiel reflejo del contenido de la conversación almacenada en el móvil.

A partir de aquí, si la parte contraria impugna su autenticidad en el acto de juicio oral, deberemos valernos de la correspondiente prueba pericial informática a efectos de acreditar que el sistema de mensajería no ha sido manipulado.

Así lo ha reconocido recientemente el Tribunal Supremo, que advierte de la facilidad con la que es posible manipular los archivos obrantes en el aplicativo, indicando en consecuencia la necesidad de que este tipo de medios de prueba sean objeto de una prueba pericial en caso de ser impugnados.

Por otro lado, la jurisprudencia también hace hincapié en la importancia que tiene que el contenido del mensaje de “Whatsapp” haya sido obtenido de forma lícita, de manera que no se violenten, ni directa ni indirectamente, derechos o libertades fundamentales, tales como el derecho a la intimidad y el derecho al secreto de las comunicaciones, tanto de los intervinientes como de terceras personas.

En conclusión, los sistemas de mensajería instantánea pueden admitirse como medio de prueba en un proceso judicial, siempre y cuando quién pretenda hacerlos valer asegure dar cumplimiento de cuatro requisitos: licitud, autenticidad, integridad y claridad.

Comenta esta noticia:

*

Your email address will not be published.